Jueves 20 de marzo de 2014
Penétrame la mirada
aunque en ella habite lejanía.
Alcanza mis pupilas distantes
que esquivan tu cercanía.
Ve en busca de esta encrucijada
y converge con mi mirada extraviada.
Traspasa la muralla invisible
de mi contacto visual inaccesible,
y llega a la montaña más alta
de mi paisaje interior.
Llegando ahí, te comparto mi horizonte,
llegando ahí, te regalo una mirada;
una mirada encontrada.
