Lunes 22 de abril de 2013
La noche me sugiere llanto,
mi mente dice que no es para tanto;
mi alma se viste de recuerdos caducos
que cobran vigencia con la obscuridad.
Las estrellas centellean insomnio,
irradian luces que no tienen sueño,
se mantienen despiertas
deslumbrando hubieras
que mezclan lo imposible
con la eternidad.
Tengo abierta la ventana
para que se salga tu presencia ausente,
y que entren aires de demencia
para que me enfoque sólo en el presente.
No he reparado la gotera
para que el cielo llore lo que le haga falta,
hasta que sequen los dolores
que hacen la marea cada vez más alta.
Mi almohada trae puesta una funda
bordada con hilos de letras ruidosas
que, no procuran ser muy cuidadosas
y revelan cosas.
Me cuentan cuánto es que te extraño
y dialogan con mi oído clausurado,
que está aterrado de seguirte extrañando
y mientras le hablan de ti, yo trato de dormir.
Tengo abierta la ventana
para que se salga tu presencia ausente,
y que entren aires de demencia
para que me enfoque sólo en el presente.
No he reparado la gotera
para que el cielo llore lo que le haga falta,
hasta que sequen los dolores
que hacen la marea cada vez más alta.
Qué madrugada compleja,
la catarsis aprovecha el silencio,
y la luz de luna refleja
la sombra de lo que no se nombra.

PH. ANA PAULA BARRIOS. «INSOMNIO». OAXACA, MÉXICO, FEBRERO 2013.